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AHORRO

[Ahorro]

Ponga en orden sus finanzas personales

Fuente: El Tiempo

En concepto de los estudiosos, las finanzas personales son los objetivos que tienen los seres humanos frente a la vida.

Lo que la mayoría no tiene muy claro son las metas, aparte de que no saben precisar con exactitud si son a corto, mediano o largo plazo. O lo peor, que tienen la ‘virtud’ de ser postergables.

“En un gran porcentaje, esas metas necesitan un recurso económico. Y lo ideal es crear un capital”, explica Luisa Fernanda Plazas, ingeniera industrial, experta en mercadeo.

“Es necesario acumular un capital para en un momento dado cumplir con un objetivo de vida”. Eso es lograr un estado financiero ideal.

Pero, ¿cómo hacerlo?

Lograr ese estado financiero ideal no es cuestión de ganarse la lotería, conseguir un mejor trabajo o aumentar el sueldo. La clave es la planeación financiera, que permite particularizar ‘el blanco’ deseado y dar la dirección a cada una de las decisiones financieras que se toman en la vida.

Y concientizarse de su imperiosa necesidad en el mundo de hoy, “donde la inestabilidad es la regla y la incertidumbre ante el futuro es el pan nuestro de cada día”, como señalan en su libro Manual de Supervivencia Financiera los analistas Boris Ackerman y Franklin Coelho.

Etapas de la planeación

Una óptima planeación financiera –en esto no caben términos medios– conduce a darle el justo lugar a las necesidades económicas y a ubicar la estrategia más adecuada para alcanzar las metas propuestas, reza todo lo escrito sobre este tema.

En síntesis, las etapas que se deben cumplir son las siguientes:

  • Formación y creación de capital.

  • Crecimiento y aumento patrimonial.

  • Preservación de capital.

  • Transferencia patrimonial a nuevas generaciones.

    “En general, los libros de autoayuda indican que para salir adelante basta con tener un enfoque optimista y positivo. Este optimismo se radica en la imaginación exclusivamente, más no tiene justificación racional”, argumentan Ackerman y Coelho en su libro.

    En este sentido y para implementar las etapas hay que cumplir con los siguientes propósitos:

  • Desarrollar hábitos de ahorro adecuado.

  • Invertir en productos y servicios financieros seguros y rentables.

  • Construir un capital semilla.

  • Crecer y preservar este capital.

  • Consolidar un patrimonio que garantice calidad de vida para usted, su familia y futuras generaciones.

    El compromiso personal

    Si se tienen varias metas, es necesario analizar propósito por propósito. “Cada uno de los cuales debe tener un plazo de cumplimiento. Debe ser un compromiso y para ello hay que disponer de un aporte conseguido durante ese plazo”, dice Roger Parra.

    “En últimas, manifiesta Luisa Fernanda Plazas, se debe vivir de acuerdo con los ingresos. Pero hay que generar un ahorro”.

    Por ejemplo: “si ahorrando el 10 por ciento me demoro 10 años en lograr tal objetivo, ahorrando el 30 por ciento gasto la tercera parte de ese tiempo”, dice Parra.

    Sin ir más lejos en televisión mostraron lo que tres ganadores de lotería habían hecho con su plata.

    Uno, que jamás tenía metas compró algunas cosas y jamás invirtió.

    Otro hizo una inversión en finca raíz, que no pudo sostener por los costos y perdió todo.

    Un empresario gastó algo en su familia, en sus vacaciones e invirtió en su empresa, sacando al paso de los años cinco veces lo ganado.

    Está claro quién era el empresario y que tenía claro en concepto de finanzas personales, quizás sin saberlo.

    Estrategias de inversión

    Una vez la persona ha visualizado en la medida precisa su situación financiera, determinando cuánto puede ahorrar, está en el límite de darle a estos ahorros una efectividad con mayor, regular o menor calidad.

    Según la compañía Skandia –que enfoca su actividad al negocio del ahorro global– la persona tiene que saber elegir el camino correcto, sobre todo cuando la oferta de instrumentos de ahorro e inversión hacen que el proceso de toma de decisiones sea complejo.

    Pero antes de esto, cuando la persona decide ahorrar se debe ajustar a dos variables: una, determinar su horizonte de tiempo para invertir. O sea, durante cuánto tiempo debo tener tal suma de dinero en tal o cual vehículo de inversión.

    Dos, la aversión a riesgo que maneja. “Todos por naturaleza tenemos una aversión al riesgo diferente e igualmente los instrumentos de inversión que ofrecen niveles de riesgo diferentes”, aclara Parra.

    La explicación es sencilla: a mayor riego se espera mayor retorno. “Pero hay gente que no quiere correr tanto riesgo, porque así como puedo ganar puedo perder”. En fin, la persona en todos los casos debe buscar el vehículo de inversión más eficiente “que ayude a potencializar su planeación financiera”, precisa este experto que para rematar con esta sentencia:

    “Cuando se ahorra, uno se convierte en inversionista”.



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